¿Cuándo viajar a Ámsterdam?

Invierno

Si viajas entre los meses de diciembre y febrero preparate para llevar ropa para combatir el frío holandés.

Durante estos meses el cielo suele estar nublado y con lluvias frecuentes de baja intensidad. La humedad, las pocas horas de sol diarias y las nubes hacen que la sensación de frío sea más intensa. Incluso pueden llegar a haber nevadas debido a las bajas temperaturas y las habituales lluvias.

A pesar de eso, visitar la ciudad en esta época también tiene su encanto:

Tomar un chocolate caliente en un café con chimenea, visitar el mercadillo de Navidad en la Plaza Dam, patinar sobre los canales helados y aprovechar los precios de temporada, baja le dan otro color al invierno.

Primavera

De marzo a mayo es un buen período para visitar los Países Bajos porque por esos meses algunas lluvias primaverales se alternan con días despejados y aunque las temperaturas todavía son bajas, superan fácilmente los 10 grados. Los días empiezan a ser más largos y las nubes son menos frecuentes.

Las plantas y árboles están en su esplendor y vas a poder disfrutar de la floración de los tulipanes.

Si vas durante la última semana de abril, más precisamente el día 27, vas a poder presenciar una de sus fiestas más importantes: El día del rey.

Verano

Los meses de junio, julio y agosto son más cálidos, con temperaturas que pueden llegar hasta los 25 grados. Los días son más largos, soleados y la probabilidad de lluvias disminuye.

Como hay una temperatura agradable y es la época de vacaciones de la mayor parte de los europeos las calles están repletas de gente a cualquier hora del día.

Es una linda temporada para paseos al aire libre. Por ejemplo un crucero por los canales o recorrer alguno de sus parques, sobre todo el Vondelpark.

Por todo esto creo que el verano es, junto con la primavera, uno de los mejores momentos para visitar Ámsterdam pero tené en cuenta que durante estas temporadas los precios suelen subir.

Otoño

De septiembre a noviembre nuevamente se le empiezan a ver los ojos al invierno. Las temperaturas están por debajo de los 15 grados, empiezan a acortarse los días y a aparecer lluvias frecuentes otra vez.

Durante este período el flujo de turistas disminuye, por lo que será más fácil acceder a las atracciones y vivir la ciudad con un ritmo más relajado.